Con genialidades de Mbappé y Dembélé, el cuadro galo impone su ley en Boston y vuela a Dallas para la antesala de la gloria
La Selección de Francia continúa demostrando por qué es uno de los rivales más temidos del planeta. En un vibrante encuentro de cuartos de final disputado en Boston, el combinado dirigido por Didier Deschamps derrotó 2-0 a su similar de Marruecos, asegurando su boleto a las semifinales por tercera ocasión consecutiva en la máxima justa del balompié mundial.
A pesar del dominio plasmado en el terreno de juego, el camino no estuvo exento de dramatismo para los vigentes subcampeones del mundo durante la primera mitad.
Bounou y el drama desde los once pasos
El partido arrancó con una intensidad física notable por parte de ambos bandos. Francia tuvo la oportunidad de oro para abrir el marcador temprano tras decretarse una pena máxima. Sin embargo, Kylian Mbappé erró el cobro con un disparo flojo y poco colocado, permitiendo el lucimiento de Yassine Bounou. El guardameta marroquí, especialista en este tipo de duelos individuales, se convirtió en la máxima fortaleza de una escuadra africana que apostó por un bloque defensivo bajo y ordenado, resistiendo los embates galos durante los primeros 45 minutos.
El talento rompe el candado africano
La paridad se mantuvo hasta el minuto 60, cuando apareció la genialidad individual. Michael Olise asistió a Mbappé en la frontal del área; rodeado de zagueros, el astro francés encontró la rendija exacta para sacar un remate cruzado al poste más lejano, inalcanzable para Bounou. Poco después de su anotación, el atacante encendió las alarmas al salir de cambio por un esguince de tobillo, aunque los primeros reportes indican que la lesión no reviste gravedad.
El golpe definitivo llegó apenas seis minutos más tarde. Al 66′, Ousmane Dembélé tomó un balón en tres cuartos de cancha, encaró con velocidad hacia el centro y sacó un zurdazo que, a pesar del desvío del guardameta, terminó en el fondo de las redes para sentenciar el 2-0.
Rumbo a Dallas
Con este resultado, Marruecos se despide del certamen con la frente en alto como el último representante del continente africano en competencia. Por su parte, la armada francesa —comandada por figuras como Olise, Doué y Dembélé— ya se prepara para viajar a Dallas, donde disputará la semifinal el próximo miércoles contra el combinado que resulte vencedor de la llave entre España y Bélgica.